¿Te da miedo una tercera guerra mundial? Obviamente estás preocupado por la situación que sucede entre Ucrania y Rusia y, es que, el miedo a la guerra o el miedo a una guerra nuclear, genera un aumento en tus niveles de estrés y ansiedad.

¿Cómo podemos lidiar con esta situación y con la que nos rodea en este mundo caótico? ¿Cómo podemos cuidar nuestra salud mental en medio de estas situaciones?

En este artículo hablaremos sobre ello.

Lo primero que debes saber es que es natural que cuando suceden cosas como las que estamos viviendo, provoquen un aumento en tus niveles de miedo y ansiedad, y más aún si ya tenías unos niveles altos de estrés o si estás lidiando con la ansiedad.

Es natural porque, como seres humanos, somos sensibles y empáticos y por ello es normal que nos sintamos reflejados en otros seres humanos que están viviendo en primera persona la realidad de una guerra y es normal que esté sintiendo miedo y con ansiedad.

Qué es el miedo a la guerra

Seguramente te hayas preguntado ¿Cómo se llama el miedo a la guerra? Fue en la Primera Guerra Mundial cuando surgió el nombre o término de Trauma de guerra y Neurosis de guerra. Estos términos surgieron derivados de que los solados presentaran una sintomatología de lo que conocemos ahora como estrés agudo y estrés postraumático.

A través de los medios de comunicación, internet y las personas que nos rodean, estamos expuestos a gran contenido de lo que está sucediendo en la guerra, en lo que puede llegar a suceder y en si nos puede ocurrir a nosotros o nuestros seres queridos. Esto nos puede provocar una sobrecarga emocional, derivando en estrés o ansiedad, entre otras.

Cómo combatir el miedo a la guerra

Para combatir el miedo a la guerra, debemos aprender a digerir y limitar la cantidad de información que ves al respecto. Está bien que sepamos qué está pasando, pero no tenemos por qué estar constantemente preocupados y querer saber qué está pasando como si tuviera que enterarme de todo lo que está sucediendo. Esto sólo te va a generar más nivel de estrés y ansiedad y caer en un trauma o agravarlo aún más.

Es una realidad que tanto en la televisión, redes sociales, periódico, radio se repite constantemente la misma noticia y esto nos mantiene en un estado constante de shock de alerta de estrés y no te permite poder desconectar de eso para poder procesar con toda esta tensión y dolor que estás viviendo.

Por lo tanto, el primero punto es limitar el limitar el consumo de información que es excesivo y que no necesitas:

  • Ver imágenes que no necesitas.
  • Ver constantemente vídeos sobre la situación. No estás ahí, pero nuestro cerebro lo interpreta como que te está sucediendo.

No se trata de no estar informado de lo que está sucediendo, sino en limitar la información de lo que ya sabes que está ocurriendo para poder procesar las emociones y tener más contacto con la situación de tu realidad inmediata.

¿Cómo afecta una guerra a aquellos que ya la han vivido?

Hemos estado hablando de cómo una guerra puede afectarte, aunque no la estés sufriendo en tu país. Pero, ¿Qué pasa con aquellas personas que sufrieron una en su infancia o en el pasado? ¿Cómo afecta una nueva guerra a aquellos que ya la han vivido?

La sobreexposición que tienen las personas que sufren una guerra en su propio país es mucho mayor, ya que lo están viviendo es su realidad inmediata.

Todo ese dolor, estrés, ansiedad, traumas y sentimientos que vivieron estas personas en el pasado, pueden volver a aflorar por el miedo a tenerlo que vivir de nuevo. De hecho, suelen ser personas más vulnerables que las que no lo han vivido “en sus propias carnes”.

En el caso de España, la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil, han sido dos conflictos bélicos que dejaron muchas secuelas psicológicas que, a día de hoy, muchas personas no han superado. Pero, ¿Qué puedo hacer yo para ayudar a estas personas? Como han pasado año, seguramente sean mayores y muchas de ellas dependientes. Al igual que en el consejo que hemos mencionado antes, debemos limitar el exceso de información que no sea necesaria. Exponerlos a imágenes y vídeos de la guerra, sólo va a hacer que sufran, ya que ellos ya saben cómo es una guerra y las consecuencias que tiene, porque lo han vivido. Trata de tranquilizarlos y que se centren en la realidad más cercana, que es la que los rodea.

Cómo explicar la guerra a los niños

No nos podemos olvidar de los más pequeños. Cuando somos pequeños, buscamos protección y seguridad en nuestras figuras de apego, y la guerra genera un escenario con todo lo contrario.

Como adultos, somos responsables de poder proporcionar seguridad y protección a los más pequeños, por lo que, en este punto, será fundamental no exponerlos a imágenes, vídeos o temas escabrosos de la guerra.

La información que les demos tiene que estar orientada a su edad y debemos mostrarnos tranquilos y resolviendo las dudas o inquietudes que tengan.

La guerra no debe ser tabú para los más pequeños, pero debe estar bien orientada y expuesta.